Duración: 92 min.

País: Canadá

Dirección: Jeremy Lutter

Guion: Ben Rollo

Música: David Parfit

Fotografía: Graham Talbot, Nelson Talbot

Reparto: Jessica McLeod, Hannah Cheramy, John Emmet Tracy, Jana Mitsoula, Genevieve Buechner, Connor Stanhope, Johannah Newmarch,

Productora: Broken Mirror Films

Género: Terror. Intriga.

Este 17 de enero del 2020 llego a todas las salas de cine la película canadiense The Hollow Child, nombrada en nuestro país como Espíritus en el bosque, siendo la ópera prima de Jeremy Lutter. Este largometraje da un vistazo al mundo elemental usado en cuentos populares para advertir a los niños de los peligros del bosque: pobladores de lugares que aún hoy ofrecen misterios para los humanos, entrelazándolo con un tema común y actual con el tema de entretener.

Samantha es una chica rebelde a quien han adoptado pese a su comportamiento, la pareja en cuestión posee una hija propia llamada Olivia quien parece idolatrar a la adolescente pese a los intentos constantes de esta por librarse de ella y su recién adquirido rol de “hermana mayor”. Un día, la niña se ve forzada a volver a casa sola a través del bosque, donde escucha una canción a la que decide seguir.

La sorpresa de Samantha es grande al llegar a casa y percatarse de que Olivia no ha vuelto, temiendo lo peor sale al bosque a buscarla pero sólo encuentra la mochila en el suelo; esto la hace llamar a la policía. Tras días de angustia y culpa, ya que el padre no deja de recriminarle que es su culpa, la niña aparece a la mitad de la noche sin recordar nada en absoluto. Basta poco tiempo para que Samantha se percate de que esa chica no es su hermana.

La narrativa inicia lenta, con escenas panorámicas del bosque, centrándose en Samantha y en todos los problemas que parecen aquejarla. La trama cambia radicalmente para presentarnos el dilema sobre la verdadera naturaleza de Olivia y cómo ahora la adolescente –quien inicia siendo la típica chica con problemas con la autoridad y pasado difícil−cambia súbitamente intentando ser la hija ideal, metamorfosis que se siente abrupta debido a lo precipitado con que ocurre.

Si bien la cinta proclama ser de terror, lo cierto es que utiliza elementos de susto fácil en menor cantidad y se decanta más hacia el suspenso, lo cual es un acierto ya que le va bien a la temática “mágica”. Escenas con los columpios moviéndose; los peluches sin ojos; el aire colándose por las ventanas; la mujer “chiflada” del pueblo o la risa malévola de Olivia, mantienen al espectador en un estado de nerviosismo constante pese a lo predecible de la trama.

La historia no es pretenciosa y más que buscar ser un largometraje terrorífico que coloque pesadillas en la psique de quienes lo miren, opta por narrarnos una versión actualizada de los cuentos con los que los Hermanos Grimm o Charles Perrault han poblado las fantasías y pesadillas de cientos de niños, pero esta vez yendo más allá, previniendo a la civilización moderna de la ira de los elementales y de que pese a todo, permanecen aquí.

La película no es mala, se aparta –aunque no por completo−de otros títulos que si bien la influencian no la hacen una vil copia de las que se ha visto plagado el cine en los últimos años. Es un largometraje “light” de terror recomendado para quienes no aguantan las tramas sangrientas y plagadas de entes demoníacos pero sí una historia de suspenso donde los detalles importan más que el desarrollo.

FUENTE: FRECUENCIAGEEK