Un 1 de julio pero de 1916 entra en vigor la «Ley seca» en EE.UU. que prohíbe las bebidas alcohólicas en 24 Estados.

La ley seca, entendida como la prohibición de vender bebidas alcohólicas, estuvo vigente en los Estados Unidos de 1920 a 1933. Fue establecida por la Enmienda XVIII a la Constitución de los Estados Unidos y derogada por la Enmienda XXI.

Orígenes

En Estados Unidos había existido desde el comienzo del siglo XIX un Movimiento por la Templanza entendida como moderación en el comer y en el beber, luego como prohibición total de consumir alcohol y finalmente como una condena de todo lo relacionado con el alcohol, especialmente la industria que lo producía y lo vendía. A lo largo del siglo XIX diversos líderes religiosos habían insistido públicamente en regular el libre consumo de alcohol, al cual culpaban de diversos males sociales.

El incidente de Hull House

Durante gran parte del siglo XIX y los primeros años del XX, la inmigración hizo subir las estadísticas de ebriedad y de violencia intrafamiliar. En 1913, un inmigrante italiano de Chicago llegó un día a casa en estado de ebriedad y quiso tener sexo con su esposa, que estaba embarazada y como esta lo rechazó, la golpeó brutalmente. Como resultado, el niño habría nacido con malformaciones, algunos esparcieron el rumor de que el bebé tenía el aspecto de un demonio.

La noticia se expandió y la benefactora Jane Austin recogió al niño, que había sido abandonado y lo llevó a Hull House, donde se recibía a niños abandonados. Derivado de esto muchas mujeres comenzaron a contar a la opinión pública sus testimonios de violencia asociada al consumo de alcohol de sus maridos.

Sus promotores

Surgió así el llamado Movimiento por la Templanza, del que sus miembros eran capaces de atacar tabernas con un hacha y destruir las botellas que allí encontraban. Decía que el consumo de alcohol provocaba pobreza en las masas, enfermedades varias, demencia, y estimulaba la delincuencia, logrando normas de prohibición total del alcohol en pequeñas ciudades.

La Primera Guerra Mundial fue aprovechada por los activistas de la templanza para el mejoramiento moral del país, resaltando que gran parte de la cerveza consumida por los estadounidenses era producida por industrias de inmigrantes alemanes y afirmando que reducir el consumo de este licor sería una actividad patriótica.

Fin de la ley seca

A finales de la década de 1920 la opinión pública dio un giro y la gente decidió que había sido peor el remedio que la enfermedad. El consumo de alcohol no solo subsistió, sino que ahora continuaba de forma clandestina y bajo el control de mafias. En vez de resolver problemas sociales tales como la delincuencia, la ley seca había llevado el crimen organizado a sus niveles más elevados de actividad como nunca antes se había percibido en Estados Unidos.

¿Sabías qué? Durante la Ley Seca en Estados Unidos se vendían paquetes de concentrado de uva, junto con una porción de levadura seca y una etiqueta que decía: “No mezclar el contenido de este paquete con levadura, agua y azúcar en un recipiente y luego sellar el recipiente por 7 días, pues ello producirá una bebida alcohólica ilegal”