Ahora que el semáforo rojo por COVID-19 no cede es fundamental que los jóvenes dimensionemos el papel que desempeñamos es esta situación.

Si bien es cierto que es especialmente peligroso para los mayores y quienes tienen otras enfermedades, los jóvenes no estamos exentos de contraer el virus y padecer sus síntomas más severos, pero no se trata de pensar únicamente en nosotros.

Además como dijo en una entrevista Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS:

Las elecciones hechas por los jóvenes en este momento pueden ser “la diferencia entre la vida y la muerte para otra persona”.

Para iniciar en esta reflexión, vale la pena tener en cuenta la información al respecto que la OMS pone a nuestra disposición:

¿Debo preocuparme por contraer COVID-19?

Por lo general, los síntomas de la COVID-19 son leves, sobre todo en los niños y los adultos jóvenes. No obstante, también pueden ser graves y obligan a hospitalizar a alrededor de uno de cada cinco infectados. Por consiguiente, es bastante normal preocuparse por los efectos que el brote de COVID-19 puede tener en nosotros y en nuestros seres queridos.

Esta preocupación debe servirnos para adoptar medidas de protección para nosotros, nuestros seres queridos y las comunidades donde vivimos. La medida principal y más importante es la higiene regular y completa de las manos y de las vías respiratorias. En segundo lugar, es importante mantenerse informado y seguir los consejos de las autoridades sanitarias locales, como los relativos a los viajes, los desplazamientos y los eventos donde se pueda concentrar un gran número de personas, o incluso las medidas de confinamiento emitidas.

¿Quién corre riesgo de desarrollar una enfermedad grave?

Todavía tenemos mucho por aprender sobre la forma en que COVID-2019 afecta a los humanos, pero parece que las personas mayores y las que padecen afecciones médicas preexistentes (como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes) desarrollan casos graves de la enfermedad con más frecuencia que otras.

Pasan los días y cada vez se aprenden más y nuevas lecciones en relación al coronavirus, por ejemplo, aunque está golpeando más a las personas mayores, hay un importante porcentaje de jóvenes desde los veinte hasta antes de los 40 que han presentado complicaciones graves.

Nueva evidencia surgida de los brotes en Europa y Estados Unidos sugiere que los adultos jóvenes no son tan inmunes al coronavirus como se pensaba en un principio. En Italia, el país más afectado en Europa, casi una cuarta parte de los pacientes con coronavirus tiene entre 19 y 50 años.

En general se cree que los adultos más jóvenes son más resistentes que las personas mayores, pero un incremento en los problemas de salud crónicos en los millennials y un gran índice de obesidad, diabetes e hipertensión en algunos países, los ha vuelto menos resistentes de lo que piensan. Además el alto índice de jóvenes que fuman cigarrillos o cigarro electrónico cambian la situación, ya que ambas actividades elevan el riesgo de enfermedades respiratorias.

El coronavirus puede enfermar o matar a los jóvenes, que deben evitar las reuniones para no propagarlo a las personas mayores y más vulnerables, ha dicho en numerables ocasiones la Organización Mundial de la Salud. Además los jóvenes tienen la oportunidad de ayudar y asistir a las personas que se encuentren en situación vulnerable, evitando que se expongan a contagios.

No debemos olvidar que cuando uno es joven se piensa inmune e inmortal, pero en esta pandemia es momento de pensar en un bien común, en la sociedad y en ser solidarios. Los jóvenes tenemos una misión muy importante en esta crisis.

Información de la Organización Mundial de la Salud.