Un día como hoy pero de 1821, nace en París (Francia) el poeta, ensayista y crítico Charles Baudelaire, uno de los máximos exponentes del simbolismo, considerado a menudo el iniciador de la poesía moderna.

Hijo del ex sacerdote Joseph-François Baudelaire y de Caroline Dufayis, su padre murió en 1827 y su madre se casó al año siguiente con el militar Jacques Aupick; Baudelaire nunca tuvo una buena relación con su padrastro y los conflictos familiares se transformaron en una constante de su infancia y adolescencia.

En 1831 se mudó junto a su familia a Lyon donde estudió en el Colegio Real. Continuó sus estudios en el Liceo Louis-le-Grand del que fue expulsado por indisciplina. Más tarde se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de París y se introdujo en la vida bohemia, conociendo a autores como Gérard de Nerval y Honoré de Balzac, en esa época de excesos también conoció a Sarah «Louchette», prostituta que inspiró algunos de sus poemas y le contagió la sífilis, enfermedad que años más tarde terminaría con su vida.

Siendo mayor de edad, reclamó la herencia paterna, pero su vida de llena de excesos le hizo dilapidar la mitad de su herencia, lo que obligó a sus padres a realizar un consejo de familia para imponerle un tutor legar que controlara sus bienes. Derivado de este consejo su familia le asignó un notario para administrar su patrimonio y este le limitó a una pequeña renta mensual, situación que agudizó sus problemas familiares.

Más adelante se dedicó a la crítica de arte, publicando Le Salon de 1845, un ensayo que elogia la obra de pintores como Delacroix y Manet. Ante los primeros síntomas de la sífilis y en medio de una fuerte crisis afectiva, intentó suicidarse en ese año. Más tarde publicó Le Salon de 1846 y colaboró en revistas con artículos y poemas.

Además fue pionero en el campo de la crítica musical, donde destaca sobre todo la opinión favorable que le mereció la obra de Wagner, que consideraba como la síntesis de un arte nuevo. En literatura, tradujo ampliamente a Edgar Allan Poe y a E.T.A. Hoffmann.

Ha sido incluido entre los poetas malditos, debido a su vida de bohemia con excesos y a la visión del mal que impregna su obra. A menudo se le acredita haber acuñado el término «modernidad» para designar la experiencia fluctuante y efímera de la vida en la metrópolis urbana y la responsabilidad que tiene el arte de capturar esa experiencia.

Para recordarlo en este día de su nacimiento, te dejamos un par de sus frases más famosas:
“El amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice”
“Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo”
“El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad”

Además te dejamos algunas de sus obras más conocidas: Las flores del mal, El pintor de la vida moderna, El arte romántico, Curiosidades estéticas, Los paraísos artificiales, entre otras.

En estos tiempos de #YoMeQuedoEnCasa, te recomendamos leer algunas de sus obras como un referente en su género.