El día de hoy es de conmemoración, en medio de una pandemia y un ambiente mundial ríspido, en Japón se recuerda este 6 de agosto el primer ataque nuclear de la historia hace 75 años en 1945, en la ciudad de Hiroshima.

Este contexto obligó a suspender homenajes y demás actividades para conmemorar a las víctimas que Japón lleva siempre en su recuerdo.

Personas que sobrevivieron a la bomba atómica, descendientes de víctimas, el primer ministro japonés Shinzo Abe y algunos representantes extranjeros asistieron por la mañana a una pequeña ceremonia en Hiroshima. La mayoría con mascarilla. La pandemia de coronavirus impidió la asistencia del público, que tuvo que seguir la ceremonia en línea. A las 08:15 hubo una oración silenciosa para marcar el instante en el que la bomba atómica explotó en el cielo de Hiroshima.

Historia

En el último año de la segunda guerra mundial que se desarrolló entre 1939 y 1945, Estados Unidos arrojó dos bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki matando a miles de personas y destruyendo el 70 por ciento de Hiroshima y la mitad de Nagasaki.

Japón no dio respuesta cuando los Estados líderes de los Aliados, Reino Unido, China y EEUU, le pidieron rendirse en la «Declaración de Potsdam», a finales de julio de 1945. Tokio declaró que no podía entregarse sin condiciones y en agosto de ese año les ofreció a los Aliados una paz negociada.

Los Aliados no aceptaron la paz negociada ofrecida y EEUU arrojó la primera bomba a Hiroshima en la mañana del 6 de agosto y la segunda a Nagasaki hacia el mediodía del 9 de agosto.

Como resultado de este ataque que destruyó las dos ciudades, el emperador Hirohito, declaró la rendición incondicional de su país en un mensaje el 15 de agosto.

Fue un lamentable hecho producto de las diferencias humanas, en el que la bomba de uranio destruyó todo en un diámetro de 1,5 kilómetros al generar 3000 grados centígrados de calor en su interior. Muchas personas heridas que no pudieron obtener asistencia médica murieron, otras que llegaron a la ciudad para ayudar también fallecieron debido a la lluvia radiactiva que ocurrió después de la bomba.

Respecto a la bomba lanzada en Nagazaki se dice que su onda mortal fue limitada por las colinas que rodeaban la ciudad, cerca de 70,000 personas murieron durante el ataque y en los meses posteriores, la mitad de la ciudad desapareció.

Según las cifras oficiales del Comité del Proyecto Manhattan, establecido para el desarrollo de armas nucleares por EEUU, 255,000 personas vivían en Hiroshima antes del bombardeo, los japoneses aseguran que el número de muertos no oficiales es medio millón.

Como el efecto mortal de la bomba se extiende más allá de su lanzamiento, a finales de 1945 el número total de muertes aumentó a 135,000 en Hiroshima y 75,000 en Nagasaki. Esto debido a que las bombas atómicas, además de tener un efecto devastador como las bombas convencionales, tienen un efecto destructivo más amplio debido al calor y radiación que producen y esto extiende su devastación.

En Japón las personas de la zona afectada y los sobrevivientes de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki son llamados «hibakusha». Las bombas causaron a ellos y a su descendencia enfermedades difíciles de tratar como el cáncer, deformidades y discapacidades. Además, los trastornos y heridas psicológicas que dejan en las víctimas continúan hasta la muerte.

Los hibakusha conmemoran cada año el ataque, con una ceremonia en la que envían al mundo mensajes para incentivar el abandono total de las armas nucleares y crear conciencia sobre lo peligroso que es esto para la humanidad.

Fuente: Revista Única.