La actriz del nerorrealismo italiano ha fallecido a causa de una neumonía.

Lucía Bosé ha fallecido este lunes a los 89 años en su casa de Brieva (Segovia) a consecuencia de una neumonía, según fuentes cercanas a la familia. Durante su juventud desarrolló una dilatada carrera como actriz en su país, Italia, y en España, donde trabajó en películas como Muerte de un ciclista, de Juan Antonio Bardem o Así es la aurora, de Luis Buñuel.

Cuenta en su libro de memorias que la descubrió Luchino Visconti, cineasta italiano que apadrinó a su hijo Miguel. Ella atendía en la pastelería donde trabajaba y él la introdujo en el mundo del cine. Fue Miss Italia, algo que también ayudó para que los directores vieran en ella un reclamo para el cine. Después se convirtió en una actriz muy demandada, que ha estado en grandes títulos del cine, como El Satiricón de Fellini, Crónica de un amor, el debut de Michel Angelo Antonioni, con el que volvió a trabajar en La señora sin camelias. O Roma, hora 11 de Giuseppe Santi.

Miguel Bosé con su madre en su casa en Roma en 1974 / Leonardo Bellezza.

En España trabajó con el cineasta que más en contacto estuvo con el neorrealismo italiano, Juan Antonio Bardem, el tío de Javier Bardem y uno de los grandes directores de nuestro país. Protagonizó Muerte de un ciclista, una crítica a la burguesía y al franquismo que tuvo sus problemas con la censura. Un trabajo que acabaría convirtiéndose en una pieza clave en su filmografía y también en su vida privada, ya que en ese viaje conoció a Dominguín, su esposo durante doce años y padre de sus tres hijos. Tras su matrimonio con el torero Luis Miguel Dominguín dejó la interpretación por unos años en los que se dedicó a su familia. Es madre de una dinastía de artistas, como el cantante Miguel Bosé y la actriz Paola Dominguín. «No he llegado más lejos en el cine porque me he reservado la mitad de mi vida para mí», dijo Lucía Bosé en la presentación de su libro biográfico escrito por Roberto Liberatori.

Se separó del torero en el año 67, en una España franquista, donde no estaba permitido el divorcio. Todos se pusieron del lado del torero.  Volvió entonces a su profesión y se puso a los mandos de directores como Federico Fellini, de nuevo, o los Taviani o Bolognini. También con directores españoles, como Jorge Grau, en Ceremonia sangrienta, o con Josefina Molina en Vera, un cuento cruel. También con Patino en Del amor y otras soledades, y con Jaime Chávarri en Los viajes escolares.

A partir de los años 90, con su pelo teñido de azul, fue espaciando cada vez más sus participaciones en el cine. Residía en Brieva y en el 2000 abrió el primer Museo de Ángeles del mundo en el pueblo segoviano de Turégano, que cuenta con más de ochenta obras de artistas contemporáneos procedentes de diversos países, así como diversas esculturas angelicales.

Cadena SER.